Sao Tomé nueva tierra de caféSao Tomé y Príncipe: el café del medio del mundo

Malongo reactiva el cultivo del arábica.

¿Sao Tomé y Príncipe? Dos puntos en el Océano, en la línea del Ecuador. Un minúsculo pedazo de África, archipiélago considerado como uno de los países más pobres y endeudados del mundo.

Pero una isla dulce, verde, que mezcla sabana y una vegetación tropical donde explosionan los colores, que vive de pesca y de agricultura, de un turismo aún balbuceante, mañana sin duda del petróleo, cuyo descubrimiento debería cambiar la economía de esta isla-bandera de complacencia.

¡Pero la isla de Sao Tomé es también una perla del café!

Jean-Pierre Blanc, Director General de Malongo, conoce su historia y sus promesas. Después de una misión preparatoria en septiembre de 2009, firmó con el gobierno un convenio de asociación y de desarrollo por seis años que comprende la creación de una rama exportadora, ecológicamente viable y que permite a los pequeños productores un desarrollo económico y social a largo plazo.

Este convenio presenta todos los aspectos (social, económico, ecológico y patrimonial) de una colaboración exitosa, a semejanza de las realizadas por Malongo en otros países del café.

Un café tradicional a la antigua

Se trata de lanzar en la isla un cultivo de café de gama superior, con aprobaciones biológicas (Ecocert) y equitativas (Max Havelaar) que valoricen a los pequeños plantadores. Aún queda un largo camino por recorrer antes de lograr este proyecto. La producción actual del dominio de Monte Café, antigua plantación colonial, es baja (5.000 kilos al año destinada al mercado local), heterogénea y de calidad media. Pero variedades muy antiguas - tipo Bourbon, probablemente Blue Mountain y Typica - existen, como un tesoro adormecido.

 


El proyecto Malongo apunta a un desarrollo global de las poblaciones desfavorecidas de la zona de Monte Café.

Integrará una fuerte acción de formación de los caficultores, basada en la enseñanza agronómica y un apoyo a la gestión de la organización campesina. El programa agronómico se basará en la pericia de profesionales y productores aguerridos en las técnicas de producción biológicas, en particular gracias a los intercambios con los caficultores socios de Malongo en México.

 

Uno de los más pequeños países de África:

 

Sao Tomé y Príncipe (213.000 habitantes), antigua colonia portuguesa y uno de los más pequeños países de África. Situado a lo largo del Golfo de Guinea, frente a Gabón, se compone de dos islas, Sao Tomé y Príncipe. Sao Tomé (836 km²), con clima ecuatorial, ha desarrollado varias producciones agrícolas: cacao, copra, plátano, quinquina, así como café, que representaba en los años 90, 370 ha de cultivos (arábica, robusta, liberia). Una producción en peligro de desaparición y concentrada en la región de Monte Café.

La capital, Sao Tomé, cuenta con 53.000 habitantes. El punto culminante del país es el Pico de São Tomé (2.024 m). También se observan dos parques naturales de una superficie de 295 km², es decir, el 30% de la superficie del archipiélago.

La isla fue descubierta el día de Santo Tomás, el 21 de diciembre de 1471, por los navegantes portugueses João de Santarem y Pedro Escobar. Durante el siglo XVI, los colonos portugueses se implantaron llevando consigo esclavos que trabajaron en las plantaciones de caña de azúcar. El archipiélago adquiere su independencia el 12 de julio de 1975, con el presidente Manuel Pinto da Costa que entonces instaló un régimen marxista de partido único. En 1990, se restauró el multipartidismo y el país se abre a la democracia. A pesar de las tentativas de golpes de estado, el régimen ha permanecido con alternancias entre los dos principales partidos.

 

Tchiloli: el teatro de los “hijos de la tierra”

En Sao Tomé existe una tradición teatral y de transmisión oral entre las más sorprendentes del mundo. El Tchiloli.

En este teatro actúan los cultivadores y pescadores que heredan el papel de sus padres desde hace décadas. El texto antiguo se atribuye a un autor portugués del siglo XVI, pero su sustancia es parcialmente africana. Las historias narradas usaron a los “hijos de la tierra” que aprendieron la Tragedia del Marqués de Mantua y del Emperador Carlomagno. Adaptada y enriquecida con símbolos, la llamarían Tchiloli. ¿Farsa, espectáculo folklórico, escena iniciática o tragedia? Todo a la vez. La trama nace en São Tomé, eco de las reivindicaciones de los mestizos contra sus amos. Cuestiona el poder a través de la historia del Príncipe Carlos, hijo de Carlomagno, asesino por amor. Las acciones están acompañadas por música y danza y una fanfarria de aldeanos en trajes de guardias campestres toca una música europea con instrumentos africanos. El gestual es una imitación de la actitud de los amos portugueses y con objetos de recuperación, los campesinos reconstituyen trajes y accesorios que toman el valor de tesoros: espejos, chaquetas rutilantes, fracs, colas de terciopelo, coronas de latón y papel de chocolate, armas de pacotilla, delantales de encajes...