Este café ecológico ofrece un perfil aromático marcado por frescas notas vegetales que recuerdan a los guisantes. En taza, el ataque es vivo y ácido, aportando frescura sin excesos.
Leer más
En Ruanda, el café es mucho más que un cultivo agrícola: constituye uno de los principales recursos económicos del país y sustenta a unas 400.000 familias de pequeños productores. La gran mayoría de las explotaciones son familiares y cuentan únicamente con unos cientos de cafetos distribuidos en pequeñas parcelas de montaña. Los cafés ecológicos y de comercio justo de Ruanda son fruto del trabajo de miles de pequeños productores agrupados en cooperativas o en torno a estaciones de lavado. Esta organización les permite compartir equipos, mejorar la calidad de su producción y obtener una mejor remuneración.
El cultivo del café también forma parte de un enfoque respetuoso con el medio ambiente. En numerosas regiones, los cafetos se cultivan sin pesticidas químicos y cuentan con la sombra natural de los árboles circundantes, lo que favorece la biodiversidad y protege los suelos.
La conservación del entorno forestal, la recolección manual y el excelente nivel técnico de las caficultoras contribuyen a la calidad de este café.