Comercio justoLos pequeños productores

 

Holanda, 1988: una delegación de Indios mexicanos y un misionario hacen una porpuesta económica a los países europeos: ¡practiquemos un comercio justo!

 

La forma
Comprar sus cosechas, a precio garantizado ignorando la disminución del curso del café decidido por los traders. Dar una prima justa para el desarrollo autónomo de las infraestructuras locales y una prima, para la incitación al cultivo biológico.

La razón
En los años 80, la desregularización de los intercambios internacionales sumerge a millones de pequeños productores en la precaridad. La liberalización hace aparecer nuevos intermediarios, a menudo poco escrupulosos.

Los individuos
o Los productores reunidos en cooperativas democráticas. Rechazan la pobreza, el éxodo, la restricción del acceso a la salud y a la educación.

  • El padre Francisco Van der Hoff, misionario holandés instalado en México, considera con ellos nuevas condiciones del mercado. Es el fundador del sello Max Haavelar.
  • El torrefactor. Compra directamente la producción, a un precio a menudo superior al del mercado y se encarga de desarrollar circuitos modernos de distribución para optimizar la comercialización.
  • El consumidor de los países del Norte que, por una simple elección – comprar un café un poco más caro – ejerce su poder de actuar para un equilibrio mundial más justo y adquiere un producto de mejor calidad.

El símbolo
Héroe de la novela de Dekker, Max Havelaar, denuncia el destino de los indígenas de la Holanda colonial en el siglo XIX. Este símbolo será la marca de reconocimiento, el sello de garantía del respeto de la gestión comercio justo.

El resultado

El éxito ante los consumidores holandeses es inmediato. El concepto se extiende a las filiales del cacao, del té, del plátano, del algodón, gana progresivamente otros países entre ellos Francia en 1992 y los Estados Unidos.

Max Havelaar certifica hoy en día 630 organizaciones de productores de café, es decir 1,5 millón de trabajadores. Con sus familias, son 8 millones de personas que se benefician directamente de los efectos del comercio justo realizando sus proyectos:creaciones de policlínicos, escuelas, casas comunitarias para una artesanía paralela, compra de autobuses, realización de tramos de carreteras, etc 

La ventaja

  • Para el consumidor, un café de mejor calidad: liberándose de la influencia del rendimiento inmediato y a cualquier precio, los productores retoman los métodos ancestrales, dejan de utilizar productos químicos para estimular o proteger la producción.

  • Para los productores: dejan de agotar las tierras hasta la esterilidad, de endeudarse ante los intermediarios. Retoman, como complemento de la explotación, el cultivo de la huerta que limita el éxodo y la pauperización debida a la compra de los productos de la vida cotidiana.

  • Para el torrefactor: el compromiso económico es compensado por el conocimiento concreto de la plantación, controla el origen, el seguimiento, el tratamiento, la comercialización del café a lo largo de la cadena. Puede influenciar un desarrollo cualitativo del producto. De esta forma, las plantaciones bajo la sombra, situadas en altitud (1 500 metros), su recolección a la mano, en varios pasos, responden a la calidad deseada por Malongo

El socio histórico: Malongo

En 1992, Jean-Pierre Blanc, director general de Malongo va a México, a la búsqueda de cafés biológicos. Su encuentro con el Padre Francisco van der Hoff y los productores de la cooperativa de UCIRI será decisivo: es el nacimiento del café de los pequeños productores.

Este fuerte compromiso, permanente, ininterrumpido lo convierte en el primer partícipe francés de cafés procedentes del comercio justo. Con el éxito de este nuevo modelo económico, Malongo contribuye también a su difusión con una gama cada vez más extensa de productos y la organización de coloquios y conferencias.

Las claves de la certificación justa

  • Un comercio directo: el importador del Norte compra el producto directamente en la cooperativa de productores del Sur. Ninguna especulación bursátil, menos intermediarios.
  • Un precio justo: se fija un precio límite en común. Se le añaden: una prima para los proyectos sociales de la cooperativa, una prima bio si es certificado biológico.

 

  • Un compromiso a largo plazo: una carta de intención garantiza a los productores ingresos seguros y a los compradores un aprovisionamiento estable.
  • Un acceso al crédito: si efectúan la solicitud, las cooperativas pueden obtener un pago anticipado o un préstamo a una tasa razonable por parte de los compradores.
  • Una organización democrática transparente: la cooperativa debe ser administrada de forma transparente y democrática.
  • Una protección del medioambiente: incluso cuando no están certificadas biológicas, las cooperativas reúnen pequeños productores que practican una agricultura a pequeña escala y respetuosos del medioambiente. Elaboran sus propios proyectos de desarrollo